La elevación de seno maxilar es una técnica de regeneración ósea que gana altura de hueso en la zona posterior del maxilar superior para poder colocar implantes donde antes no había soporte suficiente. Consiste en separar con delicadeza la membrana que tapiza el seno, crear un espacio bajo ella e introducir un injerto óseo que el organismo transforma en hueso propio a lo largo de los meses siguientes. Es un procedimiento reglado, con décadas de literatura detrás, y en la mayoría de los casos convierte un «no tienes hueso» en un plan de tratamiento viable.
Si vienes de una consulta donde te descartaron para implantes, merece la pena saber que la falta de hueso rara vez es un veredicto definitivo. Suele significar que el caso requiere un paso quirúrgico previo que no todas las clínicas realizan.
Por qué el hueso se pierde justo donde estaban los molares de arriba
Encima de tus molares y premolares superiores hay una cavidad hueca llena de aire: el seno maxilar. Mientras las raíces de esos dientes ocupan su sitio, el hueso que las rodea recibe estímulo al masticar y mantiene su volumen.
Al perderse un molar superior empiezan dos procesos a la vez. Por abajo, la cresta ósea se reabsorbe al faltar la raíz que la estimulaba. Por arriba, el seno maxilar se expande hacia el espacio libre, un fenómeno llamado neumatización. El hueso disponible se estrecha desde ambos lados.
El resultado, meses o años después, es una altura ósea residual de dos, tres o cuatro milímetros donde un implante necesita entre ocho y diez para anclarse con seguridad. Ahí aparece la frase que probablemente ya escuchaste. Cuánto hueso se pierde depende sobre todo del tiempo transcurrido desde la extracción, lo que explica por qué reponer una ausencia pronto simplifica mucho el tratamiento.
Qué hacemos exactamente al elevar el seno
El suelo del seno maxilar está recubierto por dentro por la membrana de Schneider, una mucosa fina que separa la cavidad aérea del hueso. La intervención consiste en despegarla con cuidado de ese suelo y elevarla, dejando entre ella y el hueso un espacio nuevo que se rellena con material de injerto.
Ese relleno puede ser hueso propio del paciente, biomaterial de origen bovino o porcino procesado, aloinjerto o material sintético, y con frecuencia una combinación. Todos actúan como andamio: las células del organismo lo colonizan, lo sustituyen y lo convierten en hueso vital capaz de sostener un implante. El seno sigue funcionando igual, con su suelo unos milímetros más arriba.
Conviene situar bien la técnica: la elevación de seno funciona como un paso preparatorio dentro del tratamiento de implantes dentales. El objetivo final sigue siendo la fijación de titanio y la prótesis que irá encima.
Dos abordajes quirúrgicos según cuánto hueso quede
La elección entre uno y otro sale de la medición milimétrica del hueso residual en el estudio tridimensional. Cada abordaje cubre un rango distinto de atrofia.
Abordaje transcrestal (vía osteótomo)
El menos invasivo. Se accede a través del mismo lecho donde irá el implante y con instrumentos específicos se empuja hacia arriba el suelo del seno junto con la membrana, ganando entre dos y cuatro milímetros de altura.
Requiere partir de un hueso residual de al menos cinco o seis milímetros. A cambio, el implante suele colocarse en el mismo acto, la inflamación posterior es moderada y la recuperación, corta.
Abordaje lateral (ventana lateral)
Indicado en atrofias severas, cuando quedan menos de cuatro o cinco milímetros. Se practica una pequeña ventana lateral en la pared externa del maxilar, a través de la cual se accede directamente al seno, se eleva la membrana con visión controlada y se rellena el espacio con el injerto.
Permite ganancias óseas mucho mayores, de siete milímetros o más, y ofrece control visual directo de la membrana. La contrapartida es un postoperatorio algo más marcado y, en muchos casos, la necesidad de esperar a que el injerto madure antes de colocar el implante.
¿El implante se coloca el mismo día o hay que esperar?
Depende de un solo factor: si el hueso que queda permite anclar el implante con estabilidad desde el primer momento.
Con cuatro o cinco milímetros de altura residual o más, la cirugía simultánea es lo habitual: injerto e implante en la misma sesión, una sola entrada a quirófano, y el hueso nuevo madurando al tiempo que el titanio se osteointegra.
Por debajo de ese umbral trabajamos en dos tiempos. Primero el injerto, después una espera de seis a nueve meses de maduración, y solo entonces el implante. Se alargan los plazos y se gana previsibilidad, que en cirugía suele ser el mejor cambio posible.
Si quieres entender qué ocurre en esa segunda fase, tenemos explicado con detalle cómo se coloca un implante dental paso a paso.

Cómo son los días siguientes y cuánto tarda el hueso en madurar
La inflamación alcanza su máximo entre las 48 y las 72 horas y baja de forma progresiva a partir del tercer día. Puede aparecer hematoma en la mejilla, que se reabsorbe solo. El dolor se controla bien con la pauta analgésica y antiinflamatoria que prescribimos, acompañada de antibiótico y, en el abordaje lateral, de un descongestionante nasal.
Las indicaciones que más importan durante las dos primeras semanas:
- No sonarse la nariz con fuerza. Al estornudar, hacerlo con la boca abierta para no generar presión dentro del seno.
- Nada de fumar. El tabaco es el factor que más compromete la integración de un injerto.
- Frío local las primeras 24 horas y dieta blanda y templada los primeros días.
- Dormir con la cabeza algo elevada la primera semana.
- Enjuagues con clorhexidina, sin cepillar la herida.
- Evitar esfuerzo físico intenso y viajes en avión los primeros diez a quince días.
Los tiempos biológicos no se pueden acelerar. La maduración del injerto lleva de cuatro a seis meses en el abordaje transcrestal y de seis a nueve en el lateral. A eso se suma la osteointegración del implante, otros tres a seis meses. En conjunto, desde la cirugía hasta la prótesis definitiva suelen pasar entre seis y doce meses, según el caso y la técnica.
Cuando el hueso y el implante han consolidado llega la parte que el paciente estaba esperando: la restauración fija que devuelve la masticación. Las alternativas posibles en ese punto están ordenadas en nuestra guía completa de opciones protésicas.
Qué hace que esta cirugía sea predecible
La elevación de seno acumula muchos años de seguimiento clínico y tasas de éxito altas en manos entrenadas. Los implantes colocados en hueso regenerado muestran supervivencias comparables a los del hueso nativo en los estudios a medio y largo plazo.
Su incidencia más frecuente es la perforación de la membrana de Schneider durante la elevación. Detectada en el momento, se resuelve en la misma cirugía con una membrana de colágeno y el pronóstico apenas se altera. El riesgo aparece cuando pasa desapercibida, y de ahí que la planificación pese tanto como la técnica.
En Centro Dental Madalbi planificamos cada caso sobre un TAC dental (CBCT) propio, que permite medir milímetro a milímetro el hueso residual, ver el grosor y la anatomía de la membrana, localizar tabiques dentro del seno y descartar patología sinusal previa. Puedes conocer el equipo quirúrgico y la tecnología diagnóstica de nuestra clínica dental en Ciudad Lineal, donde atendemos habitualmente a pacientes de La Concepción, Pueblo Nuevo y del resto del distrito.
Preguntas frecuentes
¿Duele la intervención?
Durante la cirugía no, porque se realiza con anestesia local y, si lo prefieres, con sedación consciente. Después hay molestias e inflamación durante tres o cuatro días, comparables a las de una extracción de muela del juicio y controlables con la medicación pautada. La mayoría de nuestros pacientes describe el proceso como más llevadero de lo que esperaba.
¿Es segura?
Es una técnica reglada con protocolos bien establecidos y un perfil de riesgo bajo cuando se planifica con estudio tridimensional. Las contraindicaciones existen (sinusitis crónica activa, ciertas patologías del seno, tabaquismo intenso) y se valoran antes de indicar la cirugía.
¿Cuánto tengo que esperar para llevar la prótesis definitiva?
Entre seis y doce meses desde la cirugía, según si el implante se colocó a la vez o en un segundo tiempo. Durante ese periodo se pueden usar soluciones provisionales para que no estés sin dientes en ningún momento.
¿Me van a poner el implante el mismo día del injerto?
Si el hueso residual permite estabilidad primaria, sí. Con menos de cuatro milímetros conviene separar las dos cirugías. El TAC lo determina antes de entrar a quirófano, así que llegas sabiendo qué se va a hacer.
Me dijeron en otra clínica que mi caso no tiene solución. ¿Merece la pena una segunda opinión?
Sí. Muchos casos descartados por falta de hueso se rechazaron porque el centro en cuestión no realizaba cirugía regenerativa avanzada, con el paciente perfectamente operable. Una valoración con TAC 3D aclara la situación real en una sola visita.
Que te falte hueso no significa que te falten opciones
Escuchar que no eres candidato a implantes desanima, y más si llevas tiempo masticando de lado o evitando ciertos alimentos. En buena parte de los casos que llegan a consulta con ese antecedente, el hueso se puede regenerar.
Pide una valoración quirúrgica en Centro Dental Madalbi (C. de Virgen de Nuria, 9, 28027 Madrid). Hacemos el TAC 3D, medimos el hueso que te queda y te decimos con la imagen delante si tu caso es viable, con qué técnica y en qué plazos. Si la respuesta fuera que no, también te lo diremos con la misma claridad.